Ojos que no lloran, corazón que no siente

ARTISTA INVITADO: Koko
Foto de Wani
ojoswani

Hace poco me puse a hacer cuentas: hace mucho tiempo que no lloro. ¡TERRIBLE! Ahí es donde me pongo a hacer un análisis más exhaustivo y pienso qué es lo que me bloqueó emocionalmente para no poder derramar lágrimas de alegría o de tristeza cuándo las necesito.

Algún poeta dirá: lloraste todas las lágrimas que tenías.

¡NO! No puede ser, ya mismo me hago un estudio para ver si me encuentro en perfecto estado. Pero contrariamente a eso, en las escenas de besos, de declaraciones de amor o muertes de las películas, soy el primer maricón que termina moqueando y con los ojos todos rojos.

¿Hasta qué punto terminamos desplazando nuestros deseos, proyectos y esperanzas en simples personajes de película? ¿Ver una película de amor nos hace más felices porque el personaje logra lo que nosotros ansiamos, nos sentimos parte de su historia, decimos mil veces es tan yo y nos contentamos con su final feliz?

Sentí amor muchas veces escuchando solo una canción, hasta me imaginaba la escena perfecta y todo. ¡BASTA! Yo no estoy adentro de una película, la canción de amor no traerá a mis brazos el amor de mi vida que me desviste y juntos nos amamos por siempre. Aunque a veces es más lindo pensarse en un videoclip de 4 minutos, donde las miserias se desaparecen con una coreografía movidita y ¡ZAZ!

Tenía 19 años la última vez que recuerdo que lloré. Fue el día que di por muerta mi ingenuidad en el amor, empecé a no creer en nadie más y guardé en una cajita mis glándulas lagrimales. Lo recuerdo como ayer porque ese día también empecé a ser un adulto que ya no se sorprendía por nada y recurría a una frazada, el control remoto y volar de Seattle a Nueva York con Tom Hanks para encontrarse en el Empire State con Meg Ryan, y comprender que el amor es magia, que es algo de 1 segundo que no tiene relación con su segundo antecesor.

Sorprendentemente (vamos a volver a poner magia, simplemente porque me gustó) mientras escribía estas líneas, algo pasó: volví 5 años atrás, al momento de tapar y guardar el amor adolescente, porque como hoy soy el personaje escritor, mi personaje por fin encontró lo que necesitaba: una razón por la cual emocionarse y que los ojos se pusieran rojos, que la sonrisa llegue de punta a punta, que el cuerpo deje de pesar, que la mente piense 18.000.000 maneras de explicarlo pero nunca es suficiente: encontré el verdadero amor 🙂

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