Nuestro cuentito de hoy: El principe y la zorra

En la gran ciudad donde el amor de tu vida puede estar a la vuelta de la esquina o simplemente buscandote como vos lo buscas a él desaforadamente, todos soñamos con hacer realidad nuestro cuento de hadas. Una mentira que durante siglos el imaginario popular te hizo creer que va a venir un Gil y te va a probar un zapatito y todo terminara bárbaro. Tal vez este cuentito puede funcionar para las chicas, pero para nosotros… es una historia completamente diferente. Piensenlo bien, uno es un principe genial, que tiene guita para bancarse su propio castillo, y hasta una par de lujitos como el carruaje y un almohadón con borlas que nos pareció lindo en las liquidaciones de Palermo. Y un buen día la conoces a ella… Sí, Ella.

Esa zorra manipuladora que no solo finge ser alguien que no es, sino que hizo lo imposible para meterse en tu fiesta genial en la que vos celebras todo lo bueno que te paso. Y vos! Tenías que venir a enamorarte de la zorra! Y lo sabíamos porque a nosotros siempre nos gusta lo difícil! Y que resulta de esto? La zorra manipuladora cumple muy bien con su función, te deja mas caliente que negra en baile y se va…

Vuelvo a recalcar que a nosotros nos gusta lo difícil y que hacemos? No nos importa absolutamente nada!, agarramos el carruaje, levantamos el zapatito, lo ponemos en la almohadita linda y salimos como perritos falderos a buscar a la que le entre. WRONG! SOOO WRONG!!! Si realmente le hubiese importado, hubiese vuelto por el zapato, pero como era una zorra manipuladora que no se mostraba tal cual era obvio que no iba a aparecer jamas.

Y encima la encontraste!, y le probaste el zapatito! Y te casaste con ella!…. y ahora? Y ahora reza mi amigo, reza para que no engorde, ni te empiece a romper las bolas con los horarios, y que si salís con los otros príncipes, que te chocó el carruaje, que la almohadita la hizo individuales para el comedor y muchas muchas muchas cosas mas que te mereces por idiota, por querer ser siempre el que salva la peli, por tratar de llamar la atención con tu capa y tu espada, te lo mereces te digo!

En fín, los cuentos funcionan, nos hacen creer un mundito que no es, porque en los tiempos que corren, a las princesas se les hinchan los pies y no les entra el zapato, los príncipes azules destiñen y el “vivieron felices y comieron perdices” no se esta adaptando a la crisis (el precio de esos bichitos está por las nubes, ya no se pueden comer más). Pero de una sola cosa estoy seguro, nunca vamos a dejar de esperar que en la vuelta de la esquina se encuentre nuestro amor de cuentos de hadas, el que nos va a salvar la vida, el que nos quiera tal cual somos.

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